Extraño

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 Abrázame para que piense mucho en ti

Abrázame para que sienta que no es solo por ti

Al sur de mi sonrisa, suben y bajan desteñidas

Madrugadas de tu vida 

En mi silencio vive el tuyo

Como en tu cuerpo habitó el dolor

 

Abrásame para que tu alma se consuma en mi

Abrásame para quemar recuerdos de ti y de mi

Si ya no nos queda nada, solo con pensarlo

Con aires de cristal, abismos de verdad

Duele, duele, ahora no estoy aquí,

Pero sigues aquí

 

En tu silencio van muriendo

Lo que no puedo decir, lo que no quiero sentir

Y sin poder darme cuenta, muero junto a ti

¿Por qué no estoy aquí? ¿Por qué estás tu aquí?

Abrázame para que pueda olvidarme alguna vez de ti

Abrázame, pues solo espero dejar de sentir

 

El aire me quema y mi silencio te provoca

Perdidos en abismos de incredulidad

Con la elocuencia que nos caracteriza al mentir

Ahora estoy yo aquí, y tu no estás aquí

Abrásame y así lograré dejar de existir

Abrásame para quemar lo que no puedo dejar de ti

 

Nuestros silencios mas queridos

Son solo sombras al olvido, pecados desaliñados 

Y en alguna parte de mi cuerpo habita el dolor

Sabias que esto algún día iba a terminar, llorar

En alguna parte de mi cuerpo habita aún tu olor

Junto al dolor de tu silencio y mi boca sin hablar

 

La vida, oculta lo que no queremos afrontar

Y otra vez en tu silencio, recuerdo lo que solía amar

Quemando mis pulmones, tus vestigios, ardor

Una parte de mis ojos no quieren llorar

Abrázame aunque mientas solo para mi

Abrázame aunque duela, que no estamos más aquí

 

Solo con pensarlo, sangra el corazón

Ruinas de mis huesos en listones de pasión

Ahora estoy aquí, ahora tu estas aquí

Pero no tiene casa lo que un día fue calor, amor, pasión

Abrásame hasta los huesos, pues no pretendo regresar a ti 

Abrásame, pues solo muriendo lograré dejarte ir

 

Las huellas de tus huellas no se quitan, no se van

Ya es extraño que te extrañe y tus besos no se van

Extraño

Tanto

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Te he querido tanto, que te he abandonado, sin ninguna esperanza sin algún remedio
Con todas las ganas, con lo que soy y tengo, te he querido tanto, que me cuesta verlo
No tengo la culpa, de tan poca suerte, de tan poco tiempo, de no querer quererte, como tu en silencio
Te he querido tanto, que me he desnudado, de todos mis prejuicios, de los desengaños
Me abrigue del tiempo, y tire el empeño, me calce tus risas, me tatúo tus llantos,
En el alma inmensa, con tan poco acierto, hoy vuelan lo cuervos, comen de tu mano
Te he querido tanto, que me he abandonado, todo lo he intentado, todo ha sido en vano
Recojo mis cosas, te regalo el tiempo, me llevo las rosas, me llevo tus manos
Ya me pertenecen, ahora ya son míos, si luego perecen, morirán conmigo
Te he querido tanto, que voy a tu lado, casi sin quererlo, casi sin pensarlo,
Si buscas mi luna, yo busco tu mar, ¡ingrato destino! Nunca se unirán,
Así que te miro, sin miedo al andar, el alma en un hilo, me dejo alcanzar
Te he querido tanto, que me he desgarrado, el corazón eterno, me consume el llanto
Pasión de tu sangre, corre por mis venas, hoy la dejo ir, que salgan las penas,
Y con estas palabras, te escribo amor mío, que aunque me haya ido, aquí estoy contigo.

Eres

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Eres, simplemente eres un puñado de tierra
Invitándome a resbalar suavemente hacia el viento.
Eres, no hay otra quien pueda ser tú,
Hermosa Y cristalina,
nadie podría llevar tu aroma tímido y sonriente.
Eres, puedo verlo una mezcla de inocencia y picardía,
Una chispa que quema mis ropas y sentidos,
Visión clara de ternura
encerrada en un tronco tallado por ti.
Eres mi ser humano favorito para sonreír,
exquisita combinación de defectos
abismo irracional, tormenta de incomprensión.
Eres cuanto yo más quiero y cuanto más me lastima,
una herida sangrante de mi conciencia,
quejas continuas que afloran sin descanso,
ilimitantes reproches insuficientes.
Eres y temo que seas quien huye cuando la adversidad existe,
quien se rinde cuando la suerte le abandona,
quien no perdona cuando el error llega.
Eres y serás mi pensamiento favorito
a pesar de cualquiera de estas líneas,
Eres la esplendorosa estrella por quien cada día quiero brillar.
Eres mi mejor beso antes recibido
con quien puedo ser entrelazado con quien soy,
una tormenta viva que rebota en mi alma con sus labios.
Eres la casualidad que llego a mi vida
se quedo en mí como si yo se lo pidiese.
Eres y así como eres,
mí inexperimentado e incomprendido ser te quiere.

Caderas oceánicas

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La luna de ofrendas oceánicas

envuelve abanicos en la noche

con pañuelos de manos y memoria:

ola de piel – marimba de chonta.

.

Atmósfera de cuerpo en la zaraza

rompe la palabra volátil de la tierra

en ritual de labios y de historia:

ola de sol – cadera ardiente.

.

La herencia de manos en el trueno

levanta la eternidad de las arenas

y vibra la cadera nupcial en la tambora:

voz en piel – zapateo al viento.

.

Olas de cinturas oceánicas

cercan dominios azules en los ochos

que caen en los pies del tiempo:

ola de voz… en currulao

.

Revoloteo

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Atrás de tu cuello hay una mosca voladora.
Atrás de la mosca hay un espejo.

Frente al espejo está tu cuello y la mosca.
Frente al espejo estoy yo y está mi cuello.

Unos jugaban al odio,
otros a odiarlos.

Junto a mi labio hay otro ajeno.
Junto al labio ajeno están mis labios mellizos.

En mi voz un manojo de hilos se enreda.
Entonces una mosca sufre, un cristal suda o gotea.

Unos jugaban,
nosotros jugábamos.

Faldas por dioses…

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Los hombres preferimos ver debajo de una falda

 Porque no hay política en el asunto

 Recuento ni balotaje

Es sencillo mirar al cielo al pie de las gradas

Y descubrir el sublime vuelo de las faldas

Ahí no hay misterio todo es revelación

No requiere fe ni empeño

Debajo de una falda no hay nada que ocultar

No hay dictaduras ni mediocres partidos de futbol

Bodas anillos y suegras

La verdad cara a cara en la umbría cavidad de los amores

*

Bajo la falda no hay respuestas

Todo lo implícito salta de explicito

Un beso es la única llave

Para liberar la fuente de licores

Que nos embriagará sin excusas ni diferencias

*

Es verdad

Bajo la falda de una mujer

Todos los hombres somos iguales.

Es fácil

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Es fácil, a veces, llevar vidas

desde la comodidad.

 

Es fácil tomar sin servir,

cosechar sin plantar,

ser amado sin amar.

 

Es fácil creer y no investigar,

imaginar y no pensar,

vestir y no meditar,

cantar y no llorar,

besar y no abrazar.

 

Es fácil, a veces, custodiar sueños rotos

que inventar los nuevos,

es fácil decir que es fácil

cuando ni una cosa ni la otra

aún se han probado.

Los meses

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Y pasaron algunos meses donde la chatarra bloqueó mis orificios nasales,

no conocía lo que significaba vivir hasta que en vida

noté que seguía el mismo rumbo que seguían todos,

que la muerte iba a ser la misma, que el nacimiento era el mismo,

que el comunismo y el capitalismo eran hermanos de la misma falacia,

y de que el amor era una utopía tan perdida como tratar de resolver

al hambre o la intolerancia.

 

Eran luchas sin causa, misterios en las alforjas

de Sancho y Quijote, los mismos sabores

que las esquinas encontraban en las calles.

 

Existía una luz en el invierno

más rapante que en el verano,

exhumaban los cuerpos de los hijos,

el año pasaba, miraban las estaciones,

charcos profundos,

los hijos eran los meses,

el año, la parca.

Requiem en tránsito

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Esta ciudad
transeúnte perenne
ha desatado en su marcha
la urdimbre azul
de la memoria.
Los hilos
del recuerdo,
otrora abrigo
yacen,
desvencijada casa
sobre el suelo.
Más sus cimientos
penetran todavía
                   invisibles,
bajo la arena
del tiempo.
Oradan la tierra,
hilan en lo profundo,
un nido nuevo
para que la imaginación
germine,
             brote,
                     crezca
                             azulando
            el cielo gris
del elocuente olvido.
…………………
Escrito luego de leer acerca de la destrucción de una instalación creada por un joven artista plástico bajo una autopista de Caracas (La Casa Azulada), como parte de una iniciativa del gobierno de la ciudad para la intervención artística de espacios públicos de tránsito vehicular y peatonal.

deleted

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“Estos versos en el agua” (Ortiz Galeano)

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“Fumando el veneno de las uvas”
por Gustavo Rubén Brigante
(Derechos Reservados)
(Cuadro inspirado en el poema “Estos versos en el agua”, de Juan Ramón Ortiz Galeano.
En la imagen general: Juan Ramón Ortiz Galeano;
en la órbita del ojo: Gertrudis Gómez de Avellaneda)

ESTOS VERSOS EN EL AGUA

                                                                                                                                 A la memoria de
                                                                                                  Gertrudis Gómez de Avellaneda

 

                                                                                                                                                  
Yacía este poeta fumando el veneno de las uvas,
mi llanto inconcluso llevaba lustros de silencio,
lo cual me iba disolviendo junto al humo tinto.


Me cruzó un joven mil veces desgraciado pero entero,
y me dijo:
“Deberías ir en busca de la Maga en el Agua,
no deberás mirarla a los ojos, ni a los senos, ni a la boca;
ella te enseñará el sortilegio que concluirá tu llanto,
tu cariño te irá marcando el derrotero”.


Atravesé los ríos de Burdeos
y los valles de La Coruña
(linderos con los granizos de Madrid
y los llantos de Camagüey)
hasta vestir a gritos las tormentas de Sevilla.


El quejido de un águila moribunda
o el siniestro canto de un ave nocturna me otorgó
la morada final de la educadora…


Al verla no la vi pero supe que aguardaba mi llegada,
pues tras un ademán de sus manos intuí estos versos:
“Del huracán espíritu potente…”
“Ni libre soy, ni la prisión me encierra… “
“Es la hora grata del feliz reposo…” *


En silencio caí de rodillas y concluí mi llanto.
Hoy desperté escribiendo estos versos en el agua.

[* En cursiva, versos de Gertrudis Gómez de Avellaneda]

© Juan Ramón Ortiz Galeano
 
 
(“Estos versos en el agua” integra la serie poética “Un Murmullo Entonado”, que se completa con los poemas “Un Murmullo Entonado” y “El llanto mutuo”. Esta serie poética resultó Mención de Honor ”Concurso Flor de Poesía 2011″ (Buenos Aires, Argentina), organizado por Centro Cultural “El Perro” y Bar Notable “Los Laureles“, de Barracas. “Un Murmullo Entonado”, poema principal de la serie, fue escrito el 5 de octubre de 2009, a horas del fallecimiento de la Sra. Mercedes Sosa. Pertenece al libro de próxima edición “De la Patria Sangrante y la Aldea Enloquecida”)

 

NOTA DE PRENSA a la presentacion del Poemario La guerra invisible de Meriam Bendayan

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El Grupo Editorial ARTEIDEAS, se complace en presentar el Poemario “La guerra invisible”, de la autora Meriam Bendayán (Lima – 1957).
Este evento tendrá lugar el miércoles 13 de julio del presente, a las 7 de la noche, en el Gremio de Escritores del Perú, Calle Wakulski 186 1era Cuadra Av. Brasil. “La guerra invisible”, es la segunda publicación de la poeta, quien nos llevará a conocer su poesía intimista. Nos sumergiremos en ese mundo interior totalmente diferente, que nos transporta hacia el lado místico y profundo de sus versos. “La guerra invisible”, consta de 20 poemas, entre ellos algunos reconocidos de su primera publicación Mudanza, Lima 2009. La presentación, estará a cargo de los poetas Hector Naupari, Jorge Luis Roncal y contará con la presentación del actor Alex Diaz Quispe. Quedarás impregnado de estas gotas de amor destilado.
“La guerra invisible”, además será presentada en los Centros Culturales Viernes Literario, en la Casa Museo Jose Carlos Mareategui. Jr Washintong 1938. Lima, el viernes 15 de julio. y en Jueves de Poesía en la Biblioteca Municipal de Barranco, el Jueves 21 de julio. Ambos 7 p.m. -

Prologo al Poemario La guerra invisible, por el poeta peruano Hector Ñaupari

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PROLOGO

El nuevo modernismo en la poesía de Meriam Bendayán

Héctor Ñaupari

Leyendo a Meriam Bendayán, se comprende que mucho de la literatura se va para no volver, excepto el modernismo. Sabido es que, junto al boom narrativo de mediados del siglo XX, el modernismo latinoamericano representa el momento en que nuestras letras se hicieron universales, cosmopolitas, adquiriendo en ese proceso liderazgo y carta de ciudadanía.

Por ello, no es baladí que Bendayán extraiga de la savia modernista latinoamericana un extracto, sensible, discreto, íntimo, y lo convierta en ese poemario sugestivo que es el suyo, La guerra invisible. Creemos que nuestra autora se declara en guerra contra del invisible pero hediondo estercolero que se han vuelto nuestras letras, su devoción por lo malsano, lo enfermo, lo cotidiano como coartada apenas creíble de la mediocridad, el regocijo de muchísimos escritores por paladear las pelusas de sus propios ombligos, y nos devuelve aquello que el modernismo supo expresar mejor: la libertad, la independencia, el goce del amor, el desvelo por el ser querido, la reflexión filosófica, humanista e individual, bien provista de contenido y significado.

De allí también, su rescate del poeta apóstol, José Martí, figura destacada del movimiento modernista, alabado por Rubén Darío. Como él, quien en su ensayo El poeta Walt Whitman se pregunta “¿Quién el ignorante que mantiene que la poesía no es indispensable a los pueblos?”, Bendayán apuesta por el poema como manifiesto estético, que enriquece a la persona, que lo aleja de la alienación y la bestialización, de su encadenamiento a la anulación del pensamiento. Reconociendo lo bello es como empezamos a ser humanos: eso es lo que nos dicen sus sentidos textos.

Como los modernistas, que no requerían de fuegos de artificio lingüísticos para dotar de emotiva carga a sus textos, la simplicidad de Bendayán se agradece, pues nos demuestra que el modernismo sigue, a pesar del tiempo transcurrido, fresco y primaveral en su lucidez sempiterna. En su carácter contemplativo hemos de hallar el secreto de su permanente juventud. De allí su aprecio, también, por el celeste color del cielo, que identifica en sus versos con la libertad.

Por eso quiero rescatar esta cita de Martí, del ensayo ya referido, que dice:
“Ved sobre los montes, poetas que regáis con lágrimas pueriles los altares desiertos. Creíais la religión perdida, porque estaba mudando de forma sobre vuestras cabezas. Levantaos, porque vosotros sois los sacerdotes. La libertad es la religión definitiva. Y la poesía de la libertad el culto nuevo. Ella aquieta y hermosea lo presente, deduce e ilumina lo futuro, y explica el propósito inefable y seductora bondad del universo” .

Tributaria de las enseñanzas del patriota y vate cubano, Meriam Bendayán convierte a su arte en una poética moderna de la libertad. Que el espíritu viajero, latinoamericano, universal y romántico de los modernistas la acompañe siempre.

Santiago de Surco, 28 de junio de 2011.

Invitación a la Guerra Invisible

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Hola estoy muy complacida de contarles que ya tengo en mano mi nuevo libro “La Guerra Invisible”.

El Grupo Editorial ARTEIDEAS, se complace en presentar el Poemario “La guerra invisible”,
de la autora Meriam Bendayán.
Este evento tendrá lugar el miércoles 13 de julio del presente, a las 7 de la noche, en el Gremio
de Escritores del Perú, Calle Wakulski 186 1era Cuadra Av. Brasil. “La guerra invisible”,
es la segunda publicación de la poeta, quien nos llevará a conocer su poesía intimista. Nos
sumergiremos en ese mundo interior totalmente diferente, que nos transporta hacia el lado
místico y profundo de sus versos. “La guerra invisible”, consta de 20 poemas, entre ellos
algunos reconocidos de su primera publicación Mudanza, Lima 2009. La presentación, estará a
cargo de los poetas Hector Naupari, Jorge Luis Roncal y contará con la presentación del actor
Alex Diaz Quispe. Quedarás impregnado de estas gotas de amor destilado.
“La guerra invisible”, además será presentada en los Centros Culturales Viernes Literario, en
la Casa Museo Jose Carlos Mareategui. Jr Washintong 1938. Lima, el viernes 15 de julio. y en
Jueves de Poesía en la Biblioteca Municipal de Barranco, el Jueves 21 de julio. Ambos 7 p.m.

Brebajes de Ismael Aranda

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Hola amigos. Ojalá que anden por ahí.

Quería compartirles que acabo de publicar finalmente mi libro Brebajes.

http://www.editorialgerminal.com/Catalogo.php?view=preview&category=4&q=&ImageGalleryPage=2&image=24

Un abrazo a todos.

Aportes

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Me cansé de las promesas

las metáforas, el ritmo

estoy harto de los célebres

poetas muertos que

me imponen sus inmortales

criterios

*

podría compararte con una

hormiga minúscula, negra

partir este ver

so

donde me da la ga

na

*

la reconozco en las calles repletas

exalto su boca

danzando en las aceras

de una ciudad sin palomas

*

pensándolo con claridad

de sol

no de luna tan gastada

su luz

este poema suyo

no tiene nada mío

*

puse la mano

sobre un papel

usted su cuerpo

en ese vestido

*

yo solo dispuse letras

usted aportó  poesía.

 

 

Playa Hermosa / C.R.

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El viento mueve la sombra y veo el mar.

La sombra no me impedía hacerlo

pero mis ojos eran lo mismo que esas ramas inquietas

que no se de donde surgen.

Ahora, aun con los ojos cerrados veo el mar.

La conciencia no es más que las cosas

que dejan de ocultarse.

Mujer de exportación

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Tu ciudad es vieja

Sin trenes o esperanzas verdes

Árido desierto de oasis labiales

Sonrientes por compromiso

Los transeúntes dormidos

Aburrida Gomorra sin Sodoma

Sin más cristales que las ventanas

Maquilladas de ojos espías

Sorprende saber al verte tan alta

 Que esta fuera tu casa

*

Regresé contigo y conmigo

De la retratera de tu pasado

Pero traje un pedacito

 De esta tristeza pegajosa

Borracha en el aserrín del piso

Del circo donde aprendiste

A ser digna princesa

Entre tanto bastardo enano

Andamos por otra ciudad

De la mano solitarios

Tomados para no perdernos

En el laberinto de excremento

De perro capitalino

Entre este hoy mío

 Y aquel ayer tuyo

Apenas ajustamos una vida

 Con media sonrisa y mercado

Cena con amigos, sin baile

A veces con vino

Cada amanecer

Trae un periódico

Un guión para el día

Tres tiempos y trabajo

Para mantener el tiempo

Que insiste en morirse

Y volver al pueblo

Desde donde enjaulado

Lo trajimos de contrabando.

Profecías

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Fin del mundo 2011

Fin del mundo 2012

El miedo atraviesa

las cortinas de la misericordia,

despierta látigos ebrios

disfrazados en la boca.

.

La tempestad desciende

en la espalda del amanecer,

con fatídico aliento

corta las llamas

en pieles pálidas…

al calendario del silencio.

.

El perdón espera…palabras

en la fila del adiós;

noticias cargadas sin aceite

por corbatas de seda

que recuestan las profecías

en el hombro encogido del tiempo…

 

EL HOMBRE

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¿Que es el hombre?

Pienso.

 

Hablando están

mis manos de barro

cantando la canción conocida

que nadie escucha.

 

El hombre camina

en su afán

en sus ojos certeros

se vislumbra el dolor.

 

Y es nuestro barro

quien gime sin voz

a diario prosigue su delirio.

Nadie quiere mirar

el espejo sonoro

que muestra el ritmo zigzagueante

de nuestros propios engaños.

 

Transita el hombre

buscando limpiarse

buscando sus mejores trajes.

Y la herencia

marchita anquilosada, clama

en las arterias tenebrosas del olvido.

 

He visto las manos alzadas

las excusas dispuestas

las razones calzadas

una tras otra

mientras el barro engañoso

duerme su propio saber.

 

Y la mente providente

espera

espera

y el espejo redondo observa

y la conciencia callada

despierta su sopor, pausada

a los pies de quien guía

nadie calla sus múltiples astucias.

 

¿Que es el hombre?

¿para que de el te acuerdes?

 

 

 

Sólo los pájaros

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Sólo los pájaros conocen

el punto exacto

donde se dobla el cielo,

día en noche

las corrientes

que dirigen al sol

en la ruta hacia el alba.

El escondite

de las nubes de lluvia

en el verano.

Sólo los pájaros visitan

el espacio,

donde se asoma

ahora tu mirada

más allá de los astros.

Y les es dado recorrer

el diario itinerario

de tus pasos ingrávidos

titilando,

sobre mis propios pasos.

Definiciones de una piedra con piel

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Quizás  desborde el rastro amplificado de eso que se esquina en mí,

como un balón de fuego que vacía el corazón de ceniza

 y que sin duda me observa desde otro cielo bullicioso, inapelable;

el ondulante desierto que he dejado de pensar y del que sin embargo

siguen incorporándose sombras tranquilas como el color azul,

como el color azul del agua, de todas las aguas incluida mi sangre.

El agua no sabe ¿no sabrá? que también se usa para sellar cartas

que nunca llegan, cuando el abrelatas de la memoria precisa de un beso desconocido.

Días sentados

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Por qué entristecerse por mayo
si en cada esquina
aparecen vencidos todos los días.
En los sillones de piedra
se van quedando enlutados
los años y las esperas.

La piedra

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Roca que emerge de la sangre bautizmal del cura que ya no sabe si regar poesía o regar agua bendita o amor, de la mano del negro tocar engarzado de perlas incrédulas, La piedra viva que crece y nos va absorviendo como los espirales por los cuales vivimos, en los cuales vivimos, trazando lineas rectas hasta por el espacio, volatizando los números, haciéndolos letras. La piedra teñida, digerida, echada a la suerte.

“Tan lejos, a un paso luz…” (Ortiz Galeano)

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TAN LEJOS, A UN PASO LUZ…

 

“Siguen clavándole esos clavos en los ojos
ardientes,
aunque sigue mirando
morena, mutilada, revoltosa y sangrante
velando por los hijos (esas sombras anónimas
que la siguen llevando)”
 
Elvio Romero
 

 

Parados uno frente al otro,

nos reflejamos,

pero en el reflejo estamos de espaldas

(o en el reflejo hay algo que nos confunde);

tan lejos, hermano americano,

tan lejos, a un giro, a un paso luz…

 

Busco tus ojos y no los encuentro,

y pienso: “Tal vez estén ocupados

en busca los míos…”

y tal vez estén tan lejos,

hermano americano, tan lejos,

a una mirada, a un paso luz.

 

Entonces busco tu atención,

pero no la consigo;

te hablo, te llamo,

te grito y no me oyes;

y pienso: “Quizá sus gritos

le impiden oír los míos”

 

… y si los gritos con que intentas responderme

te impiden escucharme,

y si los gritos mutuos nos impiden entendernos,

es que estamos tan lejos, hermano americano,

tan lejos, a una pausa de distancia,

a un paso luz.

 

A veces te encuentro callado,

ensimismado y cabizbajo,

y no me atrevo a importunarte,

y los dos, permanecemos en silencio…

 

y me pregunto: “¿No será él

quien no se atreve a importunarme,

pues también me ve callado,

ensimismado y cabizbajo?”

estamos tan lejos, hermano americano,

tan lejos, a un llamado de distancia,

a un paso luz.

 

Otras veces te encuentro lastimado,

y no me contengo,

y me atrevo, y me acerco

a limpiar tus heridas;

y mientras lo hago veo sin sorpresa

que tu sangre

también brota de mis manos,

y lo veo sin sorpresa,

hermano americano,

porque tus heridas, hermano mío,

tus heridas… también son mías.

                                                                                     

 

© Juan Ramón Ortiz Galeano

 

 

(“Tan lejos, a un paso luz…” fue publicado en las antologías “Una isla en la isla”  -ISBN 10: 0983245002 /
ISBN 13: 978-0983245001- y “Poemas Inolvidables” -ISBN 10: 0983245045 / ISBN 13: 978 0983245049-. Pertenece al libro de próxima edición “De la Patria Sangrante y la Aldea Enloquecida”)

 

 

Tu sonrisa

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Recuerdo tu sonrisa

que cortaba la calle

era resplandeciente

como el sol cuando ilumina.

 

Aquel día cruzaste mi paso

a sonrisa tendida

cual arco tensado y recto.    

Sin embargo, hoy

hacen mil soles que no vuelves a reír

tu sonrisa grande y resplandeciente

quedo convertida

en el vuelo fugaz de una mueca

y desde entonces el sol no calienta.

 

Quizá, pienso

que quedo prisionera

o tal vez

se deshizo aquella tarde

mientras caminábamos

 andamios y nubes

no lo se.

 

Pero en medio de nosotros

emerge su recuerdo

como si fuese el brote

de una única  alegría

que inexplicable huye

y hoy atisba en su recuerdo

sólo,  para permanecer

muda

en la distancia infiel de alegrías

imposibles de llenar.

 

SIN CULPA

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El viaje de mis ojos

resbala en el rostro del pasado…

ante la estatua de tu cuerpo.

Me asfixia la orilla de la boca

y la puerta insiste en otros universos

(saciando los dedos con el  olvido)

Telarañas inmensas

con bodas de sombra

buscan tactos

de un agua que no puedo alcanzar.

Insisto porque oigo tus sílabas fantasmas

e interrogo tus nombres

atado a los días

en que está tu cuerpo, lejos…

de mis círculos de culpa.

Abracadabra

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Dónde entra la llave

y la llave dónde está

cuál es el código

el ábrete sésamo

tarjeta digital

de tus piernas clandestinas

esa cintura prohibida

tiene cinta roja para inaugurar

el ombligo

lo vamos a expropiar

propiedad pública

prohibido privatizar, pero

los labios

esos labios húmedos y malditos

tienen abracadabra

que los haga reaccionar?

La que quedaba por descarte

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El corazón me alerta
del naufragio. Hago
un inventario de vidas:
una,
   dos,
      tres,
           mil,
todas sin ti,
y pienso
con alivio
que ésta ha sido la última,
la que quedaba por descarte.

………………………………………………………

Versión mínima, luego de reflexionar en torno a los valiosos comentarios de los poetas de por aquí. Pero, wow, a veces qué difícil es renunciar al lugar común…. Sigo tratando de no naufragar ;-)

Soy la VIDA.

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Soy  pez,

soy río,

soy viento,

soy tierra.

Soy la VIDA.

La esperanza que late y germina

sobre el dolor de una madre,

que espera a la vera del camino

el retorno de su hijo perdido.

Soy la fuerza que llega

en el último segundo,

cuando ya todo está perdido

y esperas  en silencio la muerte.

Soy la VIDA.

Mil sueños rotos

dentro de una alforja vacía,

una lágrima perdida

entre tus manos ajadas.

Y además el hambre

de muchos niños que vagan,

día y noche

sin abrigo y no fallecen.

Soy la raza humana,

que persiste en su marcha.

Y el cántaro perdido

mil veces buscado,

asoma su legado

de fuerza y alegría.

Cual rayo de sol que abriga

en medio de un invierno frío.

Soy la VIDA.

Y revivo en cada aurora

cual sonrisa que amanece

y sin razón va extendida entre la gente.

Porque un labrador exhala sus fatigas

pisa su arado y ejecuta

el rito feroz que fecunda la vida,

segando con esfuerzo la viña del mañana

comprometes mi existencia.  

Soy la VIDA.

De Sombra, sin Amores

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Aún no he podido entender
el luto que guarda mi sombra,
siempre de negro,
siempre silenciosa.

Me conformo con tratar
de aliviar su pena
llevándola al parque cada día.

La sigo,
por el sendero de mangos
que desemboca en el río.

Jugamos al escondite.
Siempre gana, es difícil
distinguir a una sombra entre otras sombras.

La espero, mientras se zambulle en el agua.
La tomo de la mano,
juntos miramos como el sol cae con la tarde.

Entonces,
como en un diario ritual, mi sombra
me agradece el paseo con un abrazo,
me cubre por entero.

Regreso a casa, tomo un vaso de leche,
entro a la habitación,
digo buenas noches
a mi mujer que no levanta la vista
del último bestseller de autoayuda.

Sonrío comprensivo.
En verdad es difícil
distinguir a una sombra entre otras sombras.

……………………………………………………..
Por momentos pienso que tal vez, debería probar a escribirlo como prosa poética, pero otras veces, me gusta el ritmo que se crea así… ;-)

Sin titulo

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Abro los ojos

y veo el techo

de cemento.

mi cuerpo

es el cadáver

de un empleado

que respira

y no percibe

la onírica fragancia

que se expande

en cada eco

del silencio.

mientras tanto

soy un hombre

que sonríe

que trabaja

que no quiere

marcar el calendario

ni aceptar

que la rutina es otra muerte

y que la vida

mantiene un requisito

simplemente, hay olvidarse de vivir.

Amigos mìos acudo a ustedes con la esperànza de que alguno me pueda ayudar, ojala sea posible, hace unos dìas formatearon mi computadora y todos mis poemas por se pierden, hasta ahora he rescatado la mayorìa.

publico esta versiòn antigua de mi poema, con la esperanza de que alguno de ustedes tal vez recuerde, la versiòn que publiquè en el blog, ayudenme a recordar, en sus comentarios diganme que es lo debo cambiar, para recuperar el poema ìntegramente.

A PABLO NERUDA

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Yo estuve en tu casa, Pablo. Y aunque nunca recibí una invitación en un pétalo

de plata quise golpear a tu puerta, por ver si tu alma de poeta para siempre

murmuraba versos en la Isla de tus maderos y rocas, de tus salares de aguas

verdes y espumas minerales. Yo acudí a un llamado del alma, a un llamado de

caminos de arena, de pinos y estrellas mojadas en besos y sueños, que al leerte

se vuelven amantes eternos.

Yo estuve en tu casa, Pablo, pero ya no era tu íntimo alero, sino encrucijada y

piño de multitudes. ¿Era pajarera de amigos palomas que invocados de todo

el mundo se hermanaban al fin en esta Isla Negra tierra y morada?

No me dejaron entrar. Eran filas humanas que querían husmear en el ojo de

tus cerraduras, en tus vidrios marinos, en tus caracolas rosadas, para

arrancar como en una hostia mordida un pedazo de las carnes vividas. Eran

los hombres y las mujeres que venían a pagar con un billete más el mall de tu

rentable poesía.

Pero yo me quedé afuera, abrazado a un cuerpo de mujer, mirando el mar.

dioscuros

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.. y claro, debía llamarse poeta
si no servía siquiera para jugar a la bolita
demasiado chatos los dedos
para pulsar certeramente la guitarra
y la patas chuecas le hacían evadir
siempre, la pelota

debían ver cuan inútilmente
las palabras trababan en su lengua
el mejor de los discursos
y las niñitas corrían al verlo
gritando asustadas-¡hay viene
el mono!-llorando y también riendo

entonces una noche, mientras
mataba un piojo con los dientes,
me dijo que se sería poeta.
Sacó un sucio papel y empezó
la lectura de un “sisupieras”.
Fue, entonces, cuando le envenené la sopa.

Génesis de Génesis

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Estando Lot sentado en las puertas de Sodoma
vio acercarse la calamidad.

Antes que irrumpa el sol, huyen Lot y su familia
prestos, a la furia de los ángeles.
Detrás, -¡orgía de Fe!- se desmorona la ciudad.
las fuentes, puertas, calles de humanidad sudorosa
…                                        (pecado es la ciudad)
-una pira ardiente en las antípodas de la historia-
(humo es la ciudad)

Ni guerrera espada, artilugio de hombre o fuerza natural
el cruel martillo indescifrable, ira divina, somete la desobediente.

-Detrás, el mancebo enamorado. Aquel que no pudo tomar.
Tenía la frente mancillada por la marca del justo
y no le estaba dado reclamar, ese fruto adolecente-

… ¡Oh, imprudencia! ¡Capricho de mujer!…la sin nombre…
se yergue en muda testigo del Amor de quien “es lo que es”.

De la impía Zoar, sube Lot a la montaña.
De la montaña a la oscuridad de la cueva.
Y en la oscuridad, el himen de sus hijas, el vino… el candor.

-Los poderosos ojos, ciegos; ensordecen los agudos oídos.
En la sombra innominable solo brilla,
limpio y puro,
un sello de elegido-

Esparcimiento del plenilunio

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Esparcimiento del plenilunio

Ruta desbordada que se transforma en caricia.

Entrar en la medianoche

y frenar sobre los pétalos de la ceniza.

Cuando los vigías no miran hacia el mar.

Cuando los lobos regresan.

Cuando la distancia le arranca el disfraz a la ausencia

y ruedan desnudas por el barranco de los sueños.

Encuadre

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Hay miradas que se unen, solamente,
en el punto de fuga
donde convergen
todas las ausencias.

Reminiscencias (nueva versión)

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Mirar hacia un ojo que no nos hipnotice,

fuera de la pupila que refleja el espejo

  esa imagen

     única,

       móvil,

que nuestra mente disfraza a diario

de paisaje nuevo.


Abrir los sentidos a lo inesperado.

  El golpeteo irregular de la lluvia

    sincopado compás del mediodía

       y un instante después,

             la tarde encandilada.

———————————————-

Gracias a quienes con la generosidad de sus comentarios y observaciones hacen de este espacio un lugar invaluable de crecimiento.

DESDE LIMA PERU

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El proximo 10 de abril tendremos elecciones democraticas en nuetras ciuades y  a lo largo de todo el pais. Estos  dias son tensos, mucha propaganda, encuestas y predicciones. La patria debate su destino y nosotros los poetas – quedamos como ave que busca su nido o como andante en espera de sombra. Con muchas preguntas, con nuestros niños en las calles pobres y las ciudades que duermen el olvido y en cada rindon de la tierra crece una plegaria.       La esperanza lucha en no romperse, mientras la fiesta de color y despilfarro gira cual carrusel sin luces. Me pregunto…quien dice la verdad y no miente?, quien tien un corazon de barro que lata realmente?, en medio de mis cavilaciones…elevo una oracion porque la lluvia llegue desde el cielo a esta tierra esplendorosa. Y para ustedes amigos de las letras, un saludo afectuoso y un ruego, hagamos votos por el bien de nuestros pueblos hispanos  y  por este pedazo hermoso de latinoamerica, donde tienen una casa, un corazon y una amiga: el Peru.

Un motín en tu cintura

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Atrincherados

detrás de tus orejas

precavidamente  asoman

en el vidrio límpido

de tus ojos extensos

*

las más entrenadas

se camuflan

en el lunar de tu pecho

amenazando

con marchar de inmediato

hacia  cumbres níveas

de hombros perfectos

 *

las ganas se han armado

dispuestas a dar pelea

no toleran más discriminación

de días lluviosos sin caricias,

han roto las hostilidades

y amenazan con tomarse

tus labios sin sonrisa

para demostrar

el poder fe fuego

de sus balas de algodón

 *

la dictadura del frio

ya están acorralando,

inutilizaron  las excusas

y es posible

que a estas alturas el poder

de tu cuerpo hayan tomado.

Soliloquio

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Yo te pregunto Vida
detrás de qué montaña
escondes mi futuro.
Debajo de qué roca,
en cuál abismo,
dentro de qué corriente
has lanzado la barca de los días
que no llegan aún,
pero son míos.

¿Qué esperas tú de mí?
Yo sólo quiero
la libertad que al nacer
me has prometido.
Ningún dolor
que me lastime el alma,
ningún amor de hoy
y de mañana olvido,
la soledad perfecta
en la que pueda
mi corazón latir tranquilo.

No me traigan tus olas esos ojos,
color del infinito,
ni tu voz el eco de la risa
que anida sin permiso en mi recinto.
Déjame caminar
sin rumbo por tus barrios,
espiar por las ventanas,
asomarme a los patios,
entrar de vez en cuando
sin ser visto.

No me pidas que aloje
en mi vida otras vidas,
soy muy mal anfitrión,
me has conocido.
Yo voy feliz con mi camino a cuestas,
con mi infiel decisión,
con mis delirios.
Hagamos las paces,
no seamos enemigos.
Pero déjame solo,
sólo conmigo.

 

Mi ausencia

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Amigos y amigas, muchos se preguntarán que ocurrió conmigo,  la razón de mi ausencia es que por el momento estoy dedicado a otros estudios y poseido por la necesidad de componer canciones, pero pronto  volveré  a la poesía, esta es mi escencia, hasta pronto y saludos

CORAZON

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Ese vehículo generoso,

que traspone la frontera

invisible de la razón.

 

Arte lleno de remiendos

que incautado asoma lentamente

sus manitos a luz de la ventana.

Y de pronto reflexiona en su curso

abrigado al calor de una piel,

y lleno de sopor pregunta:

¿cómo despertare la noche oscura?,

¿cómo empezare el parto sin gesta, ni luz?

 

He descubierto el dorso de tu espalda

he conseguido abrir la celda dura

y salir con el día cuando atisba la aurora.

 

Extiende tus alas rotas, corazón

corazón remendado,

sediento del camino y sin cesar

bajo el sigilo de la grande mirada

sueña sin anuncio, sueña corazón.

 

Y  ahí, encumbrado en la cima, canta

canta donde tu Amor, aguarda;

y la libertad abre su entraña

y la vida levanta el sepulcro

y vas dando voces, corazón.  

 

El día que me enseñaste una canción de Vox Dei

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O decir que lo supuesto instala su dejadez de espejos

imantados por tu sonrisa,

o deletrear esos  fragmentos de nube dormida, de nube umbilical

como para que un dios nos trayera de regreso,

aun con las cortinas llenas de verano anclado, de verano muerto,

de verano sin noticias del mundo

solo tu cuerpo.

Superhéroes

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Estaban Supermán y el hombre araña
afuera del Salón de la Justicia
hablando -la ocasión era propicia-
sobre eso de Mahoma y la montaña.

Yo puedo -dijo uno- y no es hazaña
saltarme la cadena alimenticia,
borrar de un sólo soplo la inmundicia,
mover un montañón sin artimaña.

Decíale su amigo: yo no vuelo,
ni esa montaña puedo hacer que venga,
mas yo creo que nadie necesita

mover su humanidad lejos del suelo:
por más superpoderes que uno tenga
también tiene su propia kriptonita.

La guitarra eléctrica de la vitrina (cuento)

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 Liniers es un apellido tan conocido que ha perdido esa condición. Incluso al personaje histórico que lo llevaba; un valiente virrey de origen francés que lideró la expulsión de los ingleses de nuestro país; le fue despojado por la denominación del barrio que, supuestamente, le hace honor. Liniers suena a línea, y esto es verdad, por que constituye una línea de límite entre la ciudad capital y los suburbios de la zona oeste. Podríamos decir que Liniers es un sitio de frontera; un enclave lleno de energía, con un fuerte olor a mercado y ciudad mezclados; con el colorido rutilante de un comercio barato, oportunista y “ofertero”. Liniers tiene el trajín desenfrenado de los oficinistas de paso, de policías, cobradores, jubilados, prostitutas, viajantes, mendigos y vendedores ambulantes; todos, conformando un enjambre que se desplaza automático entre puestos de baratijas y verdulerías improvisadas. Este barrio, que se formó en uno de los bordes de la gran ciudad, posee un famoso club de futbol y una famosa iglesia, cuyas multitudes de fanáticos se confunden en sus avenidas, al punto de convertir sus comportamientos en algo similar, guiados por la descontrolada inconciencia de la multitud.  El ferrocarril y las autopistas entraman un paisaje de indiferencia citadina, cruzando sus frías presencias por arriba y por abajo. Las calles de Liniers tienen el descuido de la premura; la suciedad característica de los sitios de paso; el roce que desgasta lo que no se detiene. Pero el personaje de esta historia, Carlos, sí se detuvo en Liniers algunos años. Fue en su adolescencia, cuando se vio obligado a recurrir al último colegio que le ofrecía una vacante, después de una primera mala experiencia en su ciudad natal. De lunes a viernes, Carlos llegaba a Liniers en bus desde la provincia. Bajaba en el sitio donde la línea 326 terminaba su recorrido y caminaba siete cuadras hasta el Colegio Nacional “Coronel de Marina Tomas Espora”, más conocido como “El Nacional 13”. Esas siete cuadras representaban para Carlos un verdadero viaje de descubrimientos. Todos los días iba al encuentro de cosas nuevas, de caras nuevas; de pensamientos y sentimientos nuevos. Claro, el hecho de contar con quince años también le permitía “estrenar” ojos a cada instante. Fue en uno de esos derroteros al colegio que encontró la guitarra eléctrica.  Cuando la vio se llenó de entusiasmo. Estaba exhibida como parte de la decoración en una tienda de ropa, colgada de un maniquí al que le habían calzado un blue jeans. Era una Fender roja con una estrella de plata en la parte ancha. El escaparate de la tienda era tan estrecho que solo cabían el muñeco y un rótulo de neón con la marca “Lee”. Normalmente se hubiera quedado mirando la ropa, pero ahora la Fender lo tenía hipnotizado. El local estaba ubicado en una pequeña galería que atravesaba interiormente una esquina en recorrido de L. Le agradaba pasar por ahí; sobre todo en invierno, para sentir un provisorio cobijo contra frío y la lluvia. Precisamente era invierno cuando descubrió la guitarra eléctrica. Al día siguiente ya habían abrigado al maniquí con un jersey negro. Con ese “background” oscuro la guitarra se destacaba aun más.

Carlos ya empezaba a soñar con la guitarra eléctrica: se veía desbordado de locura al pulsar sus cuerdas. En el sueño, el era el solista en un grupo de rock sinfónico que tocaba en una catedral gótica, pero los otros músicos no tocaban: aparecían ocultos en tristes melenas que se transformaban  de repente en capuchas. En el tambor frontal de la batería, no estaba el nombre de la banda, sino una nube oscura, como un tétrico y confuso logotipo mal pintado. Tuvo dos o tres veces ese mismo sueño, del que siempre se despertaba alterado y confuso, sin entender que le estaban tratando de decir los símbolos.

Un día que estaba mirando la vitrina salió el vendedor – ¿Quieres ver algo? – Carlos casi le dice que sí, que la Fender; pero reaccionó y se alejó negando con la cabeza, con el gesto típico que se acostumbra hacer para cortar la insistencia de los vendedores de Liniers. Ellos son como arañas y las vitrinas su tela. Antes de que la atracción por lo que miras te lleve al límite en el que notas tu aliento empañando el vidrio, ya están a tu lado; acosándote, envolviéndote, succionando el contenido de tu billetera. Esa ambición que rezumaba todo el comercio de Liniers, sumado al aguante de una época oscura y reprimida, cargada de desconfianza e injusticias, generaba una energía que se arremolinaba en el ambiente; una sensación de presión que no tardó mucho en explotar y derramarse.

Todo sucedió de manera repentina. Fue un viernes de noviembre. Carlos salía del Nacional 13 con la alegría propia de quien recupera su libertad. Caminaba con otros dos “liberados”, Diego y Sergio, que vivían en las inmediaciones. Iban bromeando sobre Graciela, Hebe y Mónica, las tres chicas que a cada uno le gustaba. Al llegar a la esquina de la galería comercial, donde estaba la tienda de la guitarra, la rutina ya no estaba. En su lugar, un nutrido grupo de guardias de infantería de la Policía Federal, arremetía contra unos manifestantes que les arrojaban palos y piedras, mientra vociferaban insultos e increpaciones. Loa tres compañeros quedaron atónitos, sin poder reaccionar. Era un espectáculo que los llenaba de miedo y a la vez los fascinaba por lo insólito, por lo nuevo. No sospechaban el riesgo que entrañaba estar ahí, expuestos a la violencia, a la detención y a la posible tortura, si los llegaban a apresar. Cuando los caballos de la policía empezaron a tropezar con las bolitas de acero que les tiraban los manifestantes, el enojo y el arrebato se tornó temerario. Ahora los guardias se abrían en abanico y empezaban a perseguir a cualquiera que estuviera alrededor. Cuando Carlos entendió la situación, ni Diego ni Sergio continuaban a su lado. Parecía que él era el único que se había quedado ahí, sorprendido por la escena. Inmediatamente giro y empezó a correr de regreso al colegio. Era inútil: detrás venían más policías. Su única posibilidad era intentar atravesar el “entre-fuego” en medio de los dos bandos y buscar refugio en la galería. Lo hizo casi sin pensar, como empujado por un motor interno del que no sabía que disponía. De seguro, la adrenalina tuvo su estreno en aquel momento. Carlos alcanzó a entrar apenas bajo la cortina metálica que ya se cerraba del todo. Al barrerse por debajo de ella, chocó contra los pies de un grupo de gente agrupada allí adentro, mirando hacia la calle; con ese tipo de silencio que solo puede denotar miedo. Alguien le extendió una mano que el cogió automático, sin mirar quien lo hacía. Ya incorporado, se volvió y agradeció el gesto solidario de esa mano, que terminó siendo  del “araña” de la tienda de ropa. Este apenas le sonrió y siguió mirando hacia la calle. Ahora no hablaba, no le ofrecía nada para llevarlo a su cueva. Su telaraña estaba desbaratada por el temor y el asombro de lo que ocurría. Allí afuera, arreciaba una violencia que a todos los dejaba estupefactos. Todos miraban a través de la cortina en silencio, hasta que una lata de gas lacrimógeno se reventó contra ellos y gritaron espantados. El humo pestilente penetró en la galería y la gente se dispersó. Carlos no tuvo miedo; sabía qué hacer. Se tiro al suelo, saco su pañuelo y se lo sujetó por detrás de la cabeza, tapándose la boca y la nariz. Inmediatamente, recogió unas hojas de periódico y con su encendedor les prendió fuego. Ahora el gas empezaba a disiparse a su alrededor consumido por las llamas del papel. El fuego deshacía la cara a un ministro, que lo miraba con seriedad desde la portada del diario que se quemaba. A pesar de todo, comenzó a sentir los estragos de ese humo blanco que le irritaba los ojos y la garganta haciéndolo llorar. – Esto se evita mojando el pañuelo – recordó, pero no tenía ninguna posibilidad de obtener agua. Se incorporó y se encontró de frente con la mirada terrible de dos policías que lo observaban del otro lado de la cortina metálica – Pero mirá que bien se las arregla este subversivito de mierda – le dijo uno al otro; y acto seguido empezaron a tratar de levantar la cortina, de romper ó deshacer ese límite entre la prepotencia y el terror que los separaba. – ¡Estás detenido; manos atrás y al piso! – le gritaron ; pero el terror hizo huir a Carlos. – ¡No corras mariquita! , le decían, pero Carlos corrió y corrió por el interior de la galería, que ahora entre el humo y la confusión, ya no se le hacía más un lugar conocido. El miedo y el humo eran lo mismo: se sentía asfixiado por dentro y por fuera. De pronto imaginó que iba por un laberinto, como Teseo. Un laberinto pero con paredes de niebla. Recordó a Teseo porque fue con quien más se identificó cuando el profesor de literatura les hizo elegir un personaje de la mitología griega. La diferencia era que el no había podido con el Minotauro, que en este caso eran dos, y encima disfrazados de guardias de infantería. Carlos había desentrañado el simbolismo del mito casi sin especular. Cuando el “Proferamírez” le preguntó donde había leído esa teoría, el no entendió; pensaba que era de lo más normal darse cuenta de ciertas cosas. Ramírez nunca le creyó que se le había ocurrido a el.  Ahora escuchaba como la cortina cedía a los brazos fuertes de sus perseguidores y tuvo más miedo. El mito se esfumaba. En pocos segundos repasó con el pensamiento el contenido de lo que llevaba con el: libros, carpetas, bolsillos. ¿Que tenía en los bolsillos? Nada. Las monedas para el bus, nada más. No había indicio ni posibilidad, si lo apresaban, que supieran que pertenecía a la Unión de Estudiantes Secundarios. Pero eso no menguaba la angustia. Sabía perfectamente lo que le harían si lo atrapaban, se enteraran o no de sus actividades. El solo hecho de ser joven lo hacía culpable; culpable de pensar y sentir con fuerza, con ganas de vivir, de romper las ataduras y volar. – La única manera de salir del laberinto es viéndolo desde arriba – le había explicado Carlos al Proferamírez. – Pero a Ícaro no le fue muy bien – le respondió el viejo. Carlos lo sabía, pero eso para el representaba otra cosa. Cuando hablaba de ver el laberinto desde arriba, se refería a elevarse con la conciencia, “Poder ver desde fuera y por arriba de nuestra manera de pensar cotidiana”, había escrito – ¿Y usted de donde saca esas cosas raras?- le dijo el taimado Proferamírez. Ahora hubiera deseado poder elevarse, atravesar el techo de ese humeante laberinto y alejarse de esa aflicción que lo derrotaba. Corrió a toda velocidad hasta llegar a la esquina interior de la galería; desde allí alcanzó a divisar la salida en el otro extremo del corredor: la cortina estaba cerrada, no había escapatoria. Los policías venían detrás de el. Aprovechó el recodo y se arrojó debajo de la mesa de un quiosco. Se hizo chiquitito, como un ovillo, como esos bichos bola, pero sin que nadie lo hubiera tocado. Así atrincherado, con la cara aplastada contra el suelo, alcanzó sin embargo a ver las cuatro botas que pasaban corriendo. Como un flash, recordó un graffiti de la Juventud Guevarista pintado en un muro al costado de la vía del tren: “Ni votos ni botas, fusiles y pelotas”. Levantó un poco la cabeza y miró enfrente, hacia el local de la tienda donde estaba la Fender roja. Alguien le hacía señas desde la puerta, apenas entreabierta. Sabía quien era: – La araña salvando a la mosca – alcanzó a pensar. Si iba a cruzar el pasillo, lo tenía que hacer en ese momento u olvidarse. Cuando los policías volviesen, seguro lo pescaban. Se lanzó con todo su impulso hacia el local de enfrente,  medio corriendo medio volando. Con el rabillo del ojo alcanzó a ver las espaldas de los policías, justo en el momento en que se detenían frente a la cortina y giraban. Carlos ya había llegado al nuevo escondite y la puerta se cerraba detrás de el. Le latía el corazón como nunca antes en su vida. Adentro todo estaba un poco oscuro. Adentro de el también. Sintió que a todos les latía el corazón como a el. Miró al “araña” que se ponía un dedo sobre los labios para indicarle que no hiciera ruido. Además del vendedor había otros estudiantes, una señora que sollozaba y el dependiente del kiosco donde se acababa de esconder. Conocía al muchacho. Cada tanto le compraba un chicle o unos dulces. Tenía la cara muy pálida y llorosa. Se preguntó que cara tendría él mismo en ese momento. Todos lo miraban raro, hasta que recordó que tenía el rostro tapado con el pañuelo. Se lo desanudó y saludó con una sonrisa al grupo. Lo siguieron mirando igual de raro. Supuso que era el miedo dibujado en los ojos, en los gestos paralizados de todos ellos lo que les hacía mirar así. El tiempo pasaba. Nadie decía ni hacía nada. Solo escuchaban atentos a los dos policías ahí afuera, como si se tratase de dos monstruos que se hacían cada vez más grandes con el correr de los  minutos. De pronto una voz en el radio de uno de ellos dio una indicación – A la orden mi suboficial mayor – respondió desde el pasillo de la galería el uniformado, y se retiró diciéndole algo al otro, que se quedó obediente en el lugar. Lo que ocurrió a continuación sigue siendo una suerte de secuencias extraídas de un film surrealista, con toques de terror. La señora que sollozaba tosió de forma abrupta y estertórea. Sabían que el policía vendría por ellos. El “araña” se alzo de hombros, los chicos del colegio se perdieron en los vestidores, la señora se puso a rezar; entonces el muchacho del kiosco agarro un extinguidor como si fuera un garrote y se puso de pie con cara de loco, a unos pasos de la puerta. Carlos no supo que hacer. Estaba al lado de la entrada, dándole la espalda al maniquí con los Lee y la guitarra. Cuando el policía entro pateando la puerta, lanzó una carcajada al ver a su oponente blandiendo valeroso su arma matafuegos. Pero lo que estaba delante del muchacho no era un temible dragón, sino un siniestro policía; alguien a quien la instrucción antiterrorista le había “lobotomizado” la piedad. Carlos estaba a la derecha y atrás de ese zombi uniformado, que ahora le parecía de un tamaño enorme. De pronto el policía giró la cabeza y lo miró . Inmediatamente, como si se quitara una pelusa de la solapa, estrelló a Carlos contra la vitrina con un movimiento de su antebrazo. Carlos cayó, derrumbando el maniquí, el rótulo en neón de Lee y la guitarra roja. Por un momento pensó en hacerse el desmayado, pero sintió que hubiera sido una cobardía dejar al pobre quiosquero ahí solito, frente a semejante adversario. – Por otra parte – pensó – el policía esta solo y nosotros somos varios – Carlos tenía quince años; los necesarios para dejarse influenciar por las historias de héroes y guerreros intrépidos; pero la influencia de ese odioso y violento personaje que los amenazaba era mucho más fuerte. Era indudable que el miedo lo atenazaba: casi sin darse cuenta, Carlos estaba abrazado a la Fender, temblando. La miró y le sonrió como si fuera alguien. – Ahora sos mía – pensó – aunque sea de esta forma. El policía avanzaba sobre el otro muchacho, y este retrocedía cada vez más pequeño – No se acerque, no se acerque – le decía furioso y con una voz cada vez más aguda. El “araña” había salido corriendo. La señora ya no rezaba; ahora insultaba al policía. Los colegiales ocultos, seguían ocultos. Entonces, Carlos se levantó con la hermosa Fender en sus manos. Era como que la guitarra le transmitía un coraje inédito. De pronto y sin pensarlo mucho, desde la altura del tabique del escaparate, le descargó un tremendo golpe a la nuca del policía gritándole – ¡Muere Minotauro! -. La Fender roja se partió en dos pedazos, pero Carlos sintió que el cráneo del policía en más. El tipo cayó como una mole, como un verdadero “mitad hombre mitad toro” pero vestido azul. La conciencia de Carlos veía al cuerpo de Carlos actuar. – ¿Sería esa la sensación de estar desdoblado? – No lo sabía, pero sentía una fuerza increíble que lo vigorizaba; hasta la voz le salió con un poder casi autoritario, cuando les avisó a los chicos de los vestidores que el lugar estaba despejado. Después Carlos abrió triunfante la puerta del local para que todos escaparan. Al llegar a la salida posterior, apenas pudieron levantar un poco la cortina, el y sus acompañantes salieron disparados a la calle. Habían salido del laberinto. Ahora Carlos les gritaba a los chicos que no corrieran, que mejor era caminar despacio, para no levantar sospechas. Cada uno tomó una dirección distinta. El se fue tranquilo, lo más disimulado que pudo. Quedaban tres cuadras hasta la parada del bus 326. Llegó a la fila y esperó su turno. Luego subió, pagó el pasaje y se sentó atrás a la derecha, en los asientos que están antes de la puerta trasera, donde siempre le gustaba viajar. Se asomó por la ventanilla y sonrió victorioso. Una patrulla de la Policía Federal paso al lado del bus, pero el ahora era invisible. Pensaba en la guitarra eléctrica. Una Fender roja había cambiado su destino, y no había sido cantando un rock sobre un stage, rodeado de luces estroboscópicas y máquinas de humo. El bus arrancó y Carlos por fin dejó atrás Liniers; y un tiempo después el país; con su locura de calles, de gente, de miseria, de injusticias, de opresión; de lugar límite entre la vida y la muerte, y de laberintos de donde miles de jóvenes ya no saldrían. Teseo miro hacia atrás: el trirreme que lo transportaba, avanzaba raudo por el Egeo hacia el noroeste; mientras las brumas hacían desaparecer las edificaciones de Micenas, ese difícil país del que había podido escapar con el corazón herido.

Poema dos

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Simplificado el corazón, pienso en tu sexo,
ante el hijar maduro del día.
(César Vallejo)

entonces espiábamos por la ventana abierta
el interior de la casona
presintiendo quizá
el estruendo mudo de caracolas lejanas
y  nos íbamos sin siquiera dejar piedrecitas
sobre  un camino que nunca supimos de memoria

hoy los jardines están vacíos
queda, sí,   esa vorágine de temblores
el cuarto oscuro que nos espera
y se hace menguante al confesar
que como otras veces
me dejo caer

caigamos te digo
dejemos de lado el juego celeste
conjuguemos la gravedad en su modo más simple
-pienso en tu sexo como el poeta en sus metáforas retorcidas-
caigamos sin más
creyendo que las sábanas hacen salir el sol
como si no hubiera tiempo para otra cosa
que esta implacable sentencia
caigamos, sin cruzar los dedos,  con las manos vacías
y la boca llena de recuerdos frutales.

Indigente

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A muchos que en silencio gritan

Cadena disfuncional tu vida

empapada curtida de tristeza

Cadena irracional mezquina

en cartones calle estrellas

 

Cero a la izquierda social

estadística de prensa

hombre esclavo de la calle

hombre antorcha hombre acera

 

Mal necesario existente

noctámbulo de la vida

ángel inmolado penitente

hombre hambre hombre espina

 

Eslabón de la cadena

del Paraíso perdido

viajero de última clase

por la indiferencia

mi amigo

 

Resurrección del dolor

carcelero de la pena

mis lágrimas son para ti

aún cuando tu vida es ajena

Autopsia colectiva

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Camas empotradas en la nada

cuelgan de alambres invisibles

en ellas cuerpos grises

con texturas metálicas

 

La masa encefálica inflamada

les sale por los ojos

en forma de lágrimas

 

La vida les circula como energía eléctrica

a través de sus arterias disecadas

 

Sus manos

tienen actitud de precipitarse a la escritura

pero al tener la caja torácica vacía

empiezan a emanar letras sin sangre

árboles mortecinos

aves sin alas

 

No hay muestra de sueños

ni imaginación

No entiende

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Amiga

usted no entiende

poesía

no la culpo

la vida con escritorios

es aburrida

para usted son

letritas

a veces con rima

a veces ni las mira

levanta sus hombros

y dice: poesía

amiga

usted no entiende

poesía es

su vida

comparar su cabello

con una estampida. Esta

salió con rima

soñar

el jardín secreto

escondido tras

una blusa amarilla

aquí vamos buscándole

ritmo a la poesía

la enredadera

venenosa y siniestra de

sus piernas en mis sueños

eso, amiga

es poesía

cuando usted pasa

y sus huellas son

pájaros en las aceras

sonrisa de ángeles

mundanos y ateos

se van cayendo

las letritas desde

sus dedos; Puntitos ,

comitas

usted se ríe

pero esa arma

cargada de besos

-su cuerpo-

es poesía.

Ventana vacía

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Acudo al filamento de la lágrima

al rastro de la llaga en la bandera

a los números muertos y heridos.

En los límites de la negación de los versos

o arrastrando los pies de la noche.

Me acojo:

al descongelamiento de las mejillas

con fábulas en rosa

al grito en la dictadura de los muros

que se eleva de la profundidad torturada.

.

Para borrar:

las lenguas que traspasan la palabra

con crímenes perfectos

la historia que adiestra huellas de cristal

y rompe con veneno las noches

en humo y silencio

la sangre que persiste en fechas de piedra

entre los ojos eternos de la tierra.

.

Cae la verdad y veo…

pasar el rostro promiscuo del tiempo

con pesadillas de piel

por la ventana prohibida de los días

donde yo acudo.

Desde el espejo

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Extremidades suspendidas

al vértigo de las paredes.

Perdidas en el vidrio

en el reloj dormido de la luz.

Arquitecturas sin testigo

en el reloj despierto del sueño.

.

Cuerpos de dos  nombres

elevados en el milagro de las venas.

Doblan sus sombras

niegan los lóbulos de sus siluetas

bajo las lunas de los ojos

entre danzas de remolino y seda.

.

Círculos sin vacíos

ensayan dimensiones vencidas:

Punto a punto

en reflejos líquidos… al sudor.

En los cuerpos las rondas vagan sin gravedad.

Cóncavo y convexo sin espacios:

un reflejo desmayado

donde el amor

dejó el aliento en los cristales.

Jueves

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A veces quisiera morirme un jueves

a vista de todos

que me sorprendan compitiendo

con el canto del campanario

y que antes de decirle

un adiós húmedo al mundo

yo tenga un pedazo de pan y leche.

Podría dejar de existir

un jueves, temprano,

en un balcón junto a los almendros

cuando comienza el andar

de un sol que ya no quiere alumbrarme.

Sorprenderme un jueves

sin recelo ni decencia

para que la muerte llegue a convencerse

de que le até la manos a las flores

como siempre ella hubiera querido.

 

A veces quisiera morirme un jueves

empapada de la risa

al brindar con café chorreado,

fuerte, áspero,

traduciéndonos el alma

en chasquidos de jarras,

humo blanco y corazones.

Desaparecerme de la mitad del día

rompiendo el velo del miedo,

pisoteándolo.

Dejar de existir en las calles o en el patio

comiendo azúcar pura de la tierra

con pericos y gorriones al lado

silbándome la tarde de diciembre;

irme ahí carbonizada

en el fogón de mis abuelos

en el taller de mis delirios

oliendo a madera que baila

a música de entraña y caracoles.

No pisarte más las olas, mar,

más que cuando vuelva volando sobre ellas

enternecido cuerpo pescador

que alcanzó las nubes de repente,

un jueves,

soñando.

 

A veces quisiera morirme un jueves

en mi ausencia, sin mi llanto,

escribiéndole una hoja a la mañana

perdurando en el último peldaño

de mi no nata realidad.

AMORES BENDECIDOS

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Oceanía de blancos pechos planetarios
contra el mojado margen de tu pezón erecto
sobre las ropas a un lado descuidadas
junto al lago de caricias verdes
juegan unas manos santas
unos dientes que ríen de verdad
desconcertados pálidos por tantos besos,
águilas de nubes que recuestan
sus cabezas en el nido de fuego
se desprenden por primera vez
del pudor impúdico de amar.

Terrícolas de frutos perfumados
envueltos en caracolas de fieltro
luces de pupilas furiosas
que se abren afiebradas de deseos
girando en remolinos de colores
caen desde las ramas del cielo
de entre las gotas de los besos
como clavos de acero sobre el mar.

–¡Impureza! ¡Impureza!
Grita sin rostros
el almanaque de los tiempos,
veloz cierra las cortinas con vergüenza
para cuidar al amor en un convento,
entre luces rojas de un burdel
duerme frustrado el mismo amor
después del sexo.

Amor bendecido y limpio
amor del roce de la piel iluminada
del beso esquivo y rojo,
del animal milenario que besa
hasta desgarrarse los labios
contra la olorosa tierra vegetal.

Que ya voy entendiendo

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 Que ya voy entendiendo: que te vas

y no estarás más a mi lado.

 

Cavilando a diario este sendero

surge como sombra tu sonrisa

levantada cual mármol:

solemne, brutal y sordo.

Y repaso mis preguntas

y nada, me libra del dolor de no saberte.

 

Que ya voy entendiendo: que te vas

que ingrata necedad la que me asiste

este mirarte continuamente: ausente

este hondo anhelo de esperarte,

sangran sin cautela todas mis heridas, todas

 

Imposible sortear

la morisqueta fugaz de tu alegría,

aquella que ostenta la herejía flagrante

de verte perdido en medio de nosotros.

Y ahora, muchas galgas adornan tu partida

flotan como rocas livianas, hondas y duras,  

en medio de llantos secretos y voces altas

en medio de la luz

en medio del viento que sopla, huracanado.

 

Que ya voy entendiendo: que te vas

y no estarás más a mi lado.

Mientras la gaveta de recuerdos:

Habla y calla tu nombre

no sonrías mi amor, ahora, no.

 

Como la vigilia de múltiples sucesos  

precede la apoteósica cumbre del sol,

así clarea mi alma, aunque: duele

duele, tanto.

 

Y esta partida muerde mis carnes

me abre en mil pedazos difusos, que caen

para alzarse como aves que nos miran

para mudar las antigua epopeya del mal.

Y es que: aquí dentro,

voy amándote,  amándote tanto.

 

Que ya voy entendiendo: que te vas

y no estarás más a mi lado.

 

 

Reminiscencias

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Versión I

Mirar hacia un ojo que no nos hipnotice.

Lejos de la pupila que refleja el espejo.

De esa imagen

única,

móvil,

que nuestra mente

disfraza a diario de paisaje nuevo.

Acostumbrar los sentidos a lo inesperado.

El golpeteo irregular de la lluvia sincopando el compás del mediodía

y un instante después,

la tarde encandilada.

 

 

 

A los miembros del Blog III

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Después de un febrero y marzo tempestuoso (Egipto, Libia, Japón y su Tsunami), gracias por seguir “remando” desde el corazón con todos sus poemas, gracias por hacer el mundo mejor con su amor por la poesía.

Entre Sombras

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Mirar el revés de las cosas.

El concepto detrás del objeto

la densidad invisible del color

el sonido que envuelve la forma.

 

Interrogar a la luz desde la nada.

O desde la propia luz que nos habita.

La visión limita al norte con los ojos

y al sur con la imaginación, vaga lejanía.

 

La distancia es tiempo, que se acorta palmo a palmo

espacio que se percibe hilvanando el hilo del con-tacto.

Arquitectura minúscula que cabe entre las manos.

Movimiento evanescente que va prendido de voces y de pasos.

 

Vivir sin la vana ilusión de los espejos.

Caminar liberados de la propia sombra.

O reconocernos, sombra de otra sombra,

anclada en el minuto antes del alba.

 

“Pido”

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Olvidado del Cielo he Rascado la Tierra

Buscando Siempre

Esperando

No es la Puerta No es la Ruta

Por Donde Entonces

Hoy Pido Elevando mis Brazos

Encontrar el Camino

Donde no hay Desierto

Donde las Cadenas sean solo

Arena que el Agua se Lleva

Busco ese Lugar

Donde Pernoctar

No Quiero Gritar no Quiero Llorar

Busco Libertad esa Mano

Que Cuando Vencida se sienta mi Alma

Apoyarme Quiera

No Importando sea Otra mi Bandera

Dios

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Dios es aquello que veo entre las paredes nebulosas/lo que capto en bisagras de madera en el fondo de un cuarto/Dios ha venido y permanecido.

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Un abrazo afectuoso a todos y todas…al fin y gracias a Ismael, pude crear mi propia cuenta, les dejo una primera entrega a Lucia una amiga muy amada…quien libra una lucha frontal y no esta sola…

 

UN CANTO DE AMOR PARA LUCIA

 

Sumergida en el calor

de tus manitos encendidas,

pienso: en aquello que tocas;

y vas entre canelas añejadas

y vas llena de un olor peculiar

y todo esto, forzosamente me traspasa.           

Entre tanto, el emisario celeste

llega recogiendo sudores, antiguos

y se produce el encuentro inesperado,

y en silencio nos enlaza, para deshacer

las mágicas ordenanzas oscuras

que desnudas, perecen su derrota.  

Entre tanto, con cincel revelado

vas tallada y la vos  de prodigio:

canta

guía

llena.

Y el sendero celosamente cuidado,

devela su cause infalible. 

Para encontrarnos hace falta

que cierres los ojos y llores en mis brazos.

Para encontrarnos hace falta

que crezcan las alas sagradas del Amor.

Aquellas que buscabas, siendo niña

cuando dibujabas con piruetas y fatigas 

en el lienzo de las flores hermosas;

aquellas que poblaron el jardín de tu casa

y crecieron sigilosas en tus tibias, manitos.

No despiertes vigías ni sospechas: Lucia

instalado permanece el trillo colmado de dientes,

para moler los montes y tornarlos en polvo.

Bajo el cielo de tu mirada

se avizora el alma que late sedienta.

Andemos de la mano  

con novedad de aire y de sonrisa.  

Y las alas levantan su vuelo sagrado

y el Amor canta su canción para ti.

Ahora, todo es totalmente nuevo.

PRESENTACIÓN DE MI LIBRO DE POEMAS “BOSTEZOS DE FUEGO”

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PRESENTACIÓN DE MI LIBRO DE POEMAS "BOSTEZOS DE FUEGO"

“En la amarillenta punta de la rama una piña
gotea su ámbar perfumado,
los pinos han congelado su baile
para que yo los contemple así.”

 

“Bostezos de Fuego es un libro apasionado e inteligente escrito en las alturas de una visión poética que transforma la realidad en una singular experiencia, y que apela al encuentro entre los mundos íntimos de cada humano poeta y la creación de un universo común, más allá– pero también profundamente dentro– de esta naturaleza condicionada por nuestro cuerpo y nuestra  mente. Adentrarse en él es una aventura que desafía el encuentro con nosotros mismos y con otros mundos posibles –¿irreales?–.”
(Publicado el 27-02-2011,
diario quinquenal de vanguardia poética El Argelino)

Recientemente publicado por la editorial española Sombra de Arce, puedes consultar por Bostezos de Fuego conmigo  o adquirirlo directamente en la editorial, a través de su página web:http://www.sombradearce.es/catalogo.html

Sentido solidario con Japón

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Perdón por publicar un poema más esta semana, pero veo que es necesario. Es por Japón, no cambio nada, pero es para honrar a los que han caído y las culturas e historias que mueren. En toda tierra hay un poeta, a ese poeta le escribo:

 

Queman los signos del dragón,

el fuego exparcido,

los hijos del hombre mueren sin piedad.

 

Mares tronadores descarrilan la tierra,

pirañas de sangre

y poderosos designios negros, moviendo el suelo.

 

He tenido las visiones de la muerte,

pobres los que han sido pobres

y el funesto fin que tienta las manos del diablo.

 

Japón, entre dientes,

grandes colmillos sacudiendo la tierra

y sacrificios en canticos.

 

He visto los edificios derrumbarse

el fin de las eras y la muerte,

ceros y números que no tienen noción de la vida.

 

El dragón habla

solloza el pueblo, mueren

entre las ruinas.

 

Es tu memoria hoy un solido ataúd guardado en la sombra,

el fuego quemando tus casas,

Japón, ¡cargas en tus espaldas la miseria!

el fin de las eras y la muerte,

entre lozas caídas y el terremoto desvastador.

 

Has sangrado una vida

forjado un hogar

y un tsunami y un terremoto

carcomiendo tus libros

y tus culturas.

 

La ola brilla en el rebuznar del

reposado cielo,

la prosa de un comienzo de destrucción,

y veo tras las nubes borrosas de los sueños

un gran arco, maravillosa estructura

entre dorados de oro y naranjas de frutas.

 

Japón, el vuelo del dragón

siniestra es la vigilia y siniestra

la mano, que agita la muerte.

 

Héroes vendrán entre los humos

y el Japón derruido

reconstruido.

Poema frente al mar

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Soneto Quijote

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Resulta muy probable que no salga

pues el tratar un reto me supone

y aunque un poco la tarea me indispone

quizá al final me encuentre algo que valga

 

Acá estoy como el necio que cabalga

bajo lluvia y el sol que casi  pone

tratando con mi adarga que antepone

mi gana que se porta casi Hidalga

 

Hay una cosa eso sí que me fascina

de las lides que trae la escritura

mirar como de pronto se encamina

 

aunque no se le busque con premura

Es la belleza real que se origina

al tratar a la poesía con dulzura

 

Rapto

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Por unos momentos de lucidez

radiante de manos

que se ven abriendo la espesura

donde el viajero sin alas recupera el sentido,

para volver a ser yo

y no ser el mismo.

Espejito, espejito…

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¿Quiénes serán

la eterna melodía

entre mar y tierra,

que hagan brotar

las hojas

de un tronco seco?

Ustedes

 

¿Quiénes danzarán

por el cerco herrumbrado

marcando con desvelo

cada paso

entre lodo y piedra?

Nosotros

 

¿Quién olerá su cuerpo

despojado de colores

e intentará devolver

con gritos y reclamos

todo aquello

que tomó sin medida?

Él

 

¿Quién sonreirá

entre líneas paralelas

cuando inevitablemente

reconozca

que se pierde

en un sinsentido fatal?

 

¿Quién convertirá

la dicha del poeta

en lágrimas agrias

que llenan las copas

para saciar la sed

de los ilusos?

Yo

 

Poemas sueltos

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todo lo que vuela nos pertenece
es de la tierra
o al menos de alguien:
de la vieja que barre, por ejemplo
o de los ociosos que sin querer pisan
ese papel que volaba o voló
exaltando  el sentido de pertenencia

todo lo que vuela vuela en posesivo.

 

*

La paloma que caga en una gárgola
puede ser metáfora de algo
que no está en este poema.

*

cambié los marca chancho por Levi´s
los Levi´s por Dockers
los Dockers por Hugo Boss o Versace

y ahora con el traje de palo
no se ven mis iniciales bordadas
además
la vitrina lo hace ver más gordo a uno, etc.

 

 

*

debo ser más autoexigente
ente
ente-
rrado bajo 2m o six feet under la conversión es aproximada
ada
ada
hada madrina me debes un deseo
eo
eo eo quesigalhueveo alamierdaeloficio
icio
icio
hicio trogallo cantara, qué?
qué?

QUÉ???????

debo ser más autoexigente decía al principio

con este eco nadie puede.

 

*

 

HALO DE VIDA

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Aquella sombra de cristal

que al despertar

anunciará la luz.

I

Su corazón de agua

secará la sed.

Tornará en raíces.

 

Hombres sin nombre,

cañones olvidados…

y su recuerdo.

 

Duerme la esperanza,

sueño de mar,

aliento de árbol.

 

Sombra y cristal.

 

Ojo sin luz,

agua sin cuerpo,

alma sin voz.

 

Vida de sinos

en tragedias de amor.

Origen y verdad.

 

El lago (canción celta)

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La espesura de los árboles

y un río, sereno y claro,

¿oyes como las piedras se limpian

con el pasar de los días?

 

Cantos rodados aturdidos, estrellados,

unos ojos que reflejan la Luna

son los tuyos, tan tranquilos, tan callados.

 

El grillo que nos ha dejado unas cuantas monedas,

oro de debajo del lago,

entre cisnes y ranas saltarinas y croantes.

 

Sopla una vieja flauta de pan

que se mezcla con el suave chocar

hasta el estanque, donde moran

los ciervos y los duendes que se reflejan

luminosos sobre el lago.

 

Ya veo como saltan los caballeros y sus damas

bajo el encanto de sonantes flautas traversas,

y ahora no sé si seguir o escapar,

danzar contigo entre el tumulto,

acariciar las hierbas y las flores con tu piel

o si seguir a las hadas en su marcha y pretender

aprender algunos de sus pasos.

 

Solo sé, después de tanto,

que te he visto en ese lago

y que eras vos, te reconozco después de tanto tiempo,

pero es entre sueños y marejadas

que vienes cuando la noche nace

y que desapareces, sin pisar las hojas resecas,

entre las manzanillas, cuando la bruma recorre

nuestras gargantas.

 

El lago es uno de esos paraísos

donde todo lo vemos, todo lo oímos,

pero que es pura fantasía,

de esa que nos llega en el dormir

y que nos persigue con pistas menores

hasta que el aire se nos vuelve nada.

Torronté de fiestas

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Sube por mi garganta una araña,

patas siniestras, ojos sanguíneos,

vetada de vivir, soberana y solitaria.

 

Es en un bar escondido pero conocido

donde el futuro vive y se divierte,

que mira el horizonte con ánimo de cambiar todo eso que está en su paso.

 

Ya no me importa si las flores nacen hacia adentro o hacia afuera,

aprecio ambas y a alguien que se camufla de modernos atuendos.

Cada noche una herida.

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                                (A las víctimas de la violencia femenina en mi país)

 

Ayer murió la noche

en despoblado campo apareció

tenía tres gritos en el pecho

pero nadie vio ninguna flor.

 Se duda sobre la causa de muerte

aunque se sospecha la razón

estaba sola cuando la vieron

ya muerta amaneció.

Tres posibles sospechosos

buscan desde ya

al primero lo apodan apatía

pero ese logró escapar.

El otro es incomprensión

determinante presencia

pues este  implicado

provocó la agitación.

También buscan a costumbre

quien jaló el gatillo de los ecos

que le impactaron directo al pecho

destrozándola sin razón.

“Tu Sombra”

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Mi Memoria Escondì Bajo tu Almohada

Sentada a la Orilla de los Recuerdos

Tratando de Armar el Rompecabezas

Con mis Sàbanas Cubrì tu Sombra

Y asì no Empañar esa Añoranza

Mis Sueños Elevè

Para tus Manos no Arranquen

Sus Raìces

Caminè Detras de tu Ausencia

Pero la Lluvia del Pasado

Confundiò mi Mente

“Esta Locura”

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             En el Vacìo de mis Pensamientos

            Quedan los Ecos  Tantos Lamentos

           Como Destellos Pasan Fugaces

          Y en la Cordura por un Momento

         Llega el Recuerdo que me Tortura

         Sonando Falsos tus Juramentos

         Y Solo Espero el Tiempo Pase

         Que Yo Prefiero esta Locura

         Si no Hay Verdad en tus

         Sentimientos

A los miembros del Blog II

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Nada más que me pareció que cada tanto podemos tener este espacio dentro del espacio del Blog, para charlar; porque el “A los miebros del blog” anterior quedó muy atrás.

Creo que el blog va muy bien y que ha reunido gente muy especial. Tal vez podríamos darle fuerza a nivel del Twiter o Facebook, no se, es una idea, o salir a pintar en las paredes de la ciudad “Salva al mundo, unite al Blog Poético Internacional”, o alguien que tenga un avión de esos que dibujan con humo en el cielo y poner un poema de Montes de Oca, o algo así.

Un lugar

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Parece que está

que viene en tiempo de aire

que adula la piel

con nombre nupcial en las caderas.

.

Parece ser lágrima de pan

que golpea al condenado

en la espalda del olvido.

.

 Tal vez palabra de sangre y beso.

Labios que respiran

en las ojeras de la vida.

.

Parece que no está

que es tiempo de tierra.

Huella vacía de sábado… sin resurrección

Soldado invisible de la muerte.

Juegos de niños

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En idilio amoroso con las horas

la pompa ligera de los sueños

descubre un “Big – Bang” de fantasías:

                                             etéreas

                                                           fugaces

                       fugitivas

Toboganes táctiles de globos

navegando la página del viento

en perfecta procesión de un universo:

                                           coloridos

                                                               circenses

                                       sin iguales.

Osos alados en sendas serpentinas

con alma de algodón y felpa

como cascabeles de camino al cielo:

                                             leves,  pequeños,  musicales.

                                                                          .

                                          Escalan en el corazón de la tarde:

                                        lúdicos desfiles, ángeles y rosas

padres de un momento, tigres parlanchines…

 

Por las burbujas flotantes:

la vida es una  ronda

mientras se consume una flor

en un soplo de de vida.

Neuquén (a esos viejos chamanes)

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Una voz de madera teje el olor del silencio.

Y en el encuentro de mis ojos con el viento,

crece un paisaje movilizado por el asombro.

Alguien puso a arder la nostalgia

en esta rústica pipa de coligüe.

Donde hubo latitud,

altos latidos motivados por el encuentro de verdades,

ejecutaron el vacío.

Sindicalizada usurpación

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bodas de sociedad, restaurantes

con elegantes corbatines

comedores de doce sillas

conspiraciones bancarias

con sus respectivas disculpas

de traje y corbata por supuesto

el mundo que aspiramos

ese, que fingimos desdeñosos

su rechazo, su menosprecio

todos sumandose  a

las rebeldes novedades

no porque renuncian

es porque no pueden.

Quieren autos con estéreo

 bocinas que anuncien

su doméstica grandeza

no quieren leer el diario

en las transitadas esquinas

Buscan ediciones

pulcramente digitales, teatro

mejor si es extranjero, cine

mejor si es con subtítulo

ven las vitrinas y se asquean

-ese consumismo los consume-

sentencian con estupor

asombrados de las filas

y el cadencioso tecleo

de las máquinas registradoras

pero los muy sigilosos

toman el callejón

preñado con devaneos

buscan los medios hermanos

medio parecidos

a los zapatos

que muestra la tele

que el presentador lucía.

Se sindicalizan indignados

por el escaso derecho a poseer

la misma marca de cepillos

para caballos corredores

se olvidaron del principio

no recuerdan

lo sencillo de la vida

simple del infante

Con un solo juguetito

se llenan de odio

porque sus bolsillos

van sin ecos

de viejos oros

no se trataba esto

de contagiar nuestro estilo?

no era por la simplicidad de los caminos

que comenzamos con estos gritos?

esta batalla hace mucho ruido

corre la sangre, se derrama como vino

en esta pelea alguien ganó

lo que pensó llevarse en un principio?

Comenzamos a envidiar

Los botones  de los asesinos

De los administradores de edenes

monopolios del destino

sindicalizarse fue sinónimo

de rapiña por oficio

luchan por un dólar más

lempira no quieren

anhelan centro comercial

más crédito, visa

algunos bienes

acaso esta pelea no era

para que el cielo

se paseara por las sierras

sustituyendo a los trenes?

ya no nos interesa el bien común

sino el común bienestar

de los que podemos mandar

a paro general, huelga nacional

del esfuerzo de nuestros dedos

no queremos igualdad

vivir todos en fraternidad

esta guerra de clases se acaba

cuando nos robemos su clase.

¿Los demás?

No sé, en este país

salvese como pueda

somos sindicato

es cosa de ideales

no  filantropía.

Poema de un primo de mi madre

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 Soy el nadador, Señor, sólo el hombre que nada.
Gracias doy a tus aguas porque en ellas
mis brazos todavía
hacen ruido de alas.

HECTOR VIEL TEMPERLEY

Poema al culo de las cosas

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Hay culos que te invitan
Que te evitan
Culos señoriales
Hay culos ostentosos
Nóculos
Culos transversales
Traviesos
Hay culos olímpicos
Culos obviamente sentados
Culos cóncavos
Convexos
Confusos
Difusos
Culos fiesta de pueblo
Culos dominicales
Culantro
Culos por todas partes
en botellas, congestionamientos, infiernos
esculturas, ángeles, dioses

¡Ay culo!
¡Omnipresente culo!

Sonidos helicoidales

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Pálidas aves
hurgan los callejones
verdes ranas aúllan
vidrios que se quiebran

Las fibras de la vida
rápidas, hirientes
atraviesan, columpian
galopan, explotan

Movimientos circulares
me centrifugan
me hacen vomitar

          Hoy sería adecuado salir
          abrir la ventana
          aproximarme
          y dejarme caer
          plúmbicamente al vacío

sín título

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caminas  con el alma corcheteada

a un poema terriblemente cursi

con la boca repleta de esos versos

que dejan un regusto inconfesable

dejándote caer en cada esquina

con cara de cordero degollado

o de payaso a medio maquillar

o de pingüino a punto de matarse

o de barómetro descalibrado

o de cantante que pierde la voz

 

y te viene el recuerdo de la noche

que tuviste en tu cama a la poesía

desnuda con las piernas entreabiertas

y palabras brotando de su sexo

 

te sorprendes tragando tu saliva.

“Soñando”

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Si un Dìa Vivo
Si un Dìa Siento
El Sol Caricia del Viento
Soñando a Pierna Suelta
Sobre el Firmamento
Las Luces se Encienden
No Veo tu Mirada
Enloquece el Eco
No se Oyen las Voces
La Vida se Apaga
Ese Sueño Eterno
Ya de Madrugada
Donde el Sufrimiento
al Fin Acaba

Caras Pálidas

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Si todos los que nos rodean nos enviaran las flechas

que se supone nos envían, no tendríamos tiempo de arrojarnos

entre los rayos de las carretas y apuntar con el Winchester

a los penachos fugaces, indomables, salvajes,

de tanta vociferación e insidia y que todos llamamos opinión,

como si eso justificara la matanza de la realidad.

Vanguardia del viento

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Una demostración de que mis ojos surgen de lo que miro,

(Sé que  los objetos respiran el deseo de aparentar ser otra cosa),

es que el paisaje sigue siendo utilizado por lo ajeno;

pero puedo suponer que toda obviedad se paraliza en la sangre

de quien como yo desacredita la pasión del viento, por ejemplo,

sin siquiera hacer surgir un demonio del humo de sus pistolas

Nicoya, C.R.

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Solo cielo siento

            los dedos verdes

del árbol ceden

       al sol,

no mienten su rol

    luminoso

mil osos     de espuma

la luz en los ojos

       hace que se resuma

   la mañana

inmensa y nicoyana.

Dioses chinos

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Brotaban del río los intrépidos fuegos,

brotaba del fuego el río y a la vez, del río el fuego.

 

¿Si existen los Dioses chinos?

¿a ti que te parece?

solo con observar alrededor lo sabes.

 

Una casa en llamas

baña sangrienta las

palmeras caídas.


¿Puedes o debes a alguien los ojos para mostrártelo?

desde las cuencas del sobrio rey hasta las planicies de las cortes antiguas,

Dioses chinos, volando y contemplándonos desde el fondo.

 

9, 8, 70, han pasado por delante, dragones y reinos impenetrables,

no me digas que no los has observado.

 

Dioses chinos, no importan los nombres,

todos aclaman su llegada y su ida, que así como

la primavera y el otoño van y vienen.

 

La flor se cierra entre los márgenes del acantilado,

la nieve, primero la caída al naranja,

y luego el sol emerge sin esperanzas

las lluvias comienzan y riegan las siembras que han perecido,

el sol que se refleja en la tierra alimenta a sus hijos,

la luna sabia las hace crecer, agua que maneja desde las alturas.

 

Los Dioses chinos, cada parte, cada cosa,

están ahí, te los han mostrado,

son tus ojos y tus brillos los que deben verlos,

nadie es quién, no somos nada, solo es un poema,

acéptalo como es, los Dioses chinos rebelados, miralos.

Variaciones sobre una cinta en un árbol

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La mirada me dice

que en lo alto

hay una cinta blanca

enredada en el árbol.

Cuál cinta-dice mi sombra

Fue que una nube

al pasar dejó  su eco

repiqueteando entre las hojas.

*****

Una cinta

huérfana de niña

ha quedado atrapada

en un árbol del patio.

La otra tarde la vi

afanosa

arreglando el follaje

en medio de la brisa.

El oficio se impone

pensé entonces

aunque sean tan pocos

los que miran hacia arriba.

*****

Hay un trozo de luna

encallado en la rama.

Sube a buscarlo niña

date prisa

No sea que el viento

lo desate en su oleaje

y nos quedemos

tú y yo solos

Sombras de luz

en la noche extrañada.

 

Río

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El río ya no es horizonte que está lejos

es mermelada en cada desayuno

vejiga de agua

 laguna

buganvilla líquida y bermeja

samurai de espada inacabable

establo sin relinchos

parapente del colgante que se inclina hacia el abismo

lo único que resta

es acallar la mente

olvidarse de los oleos de Archimboldo

las palabras de Kawabata

revolviendo el hormiguero

como una mancha

Febrero

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Salgo a la galería del oeste
la reposera de lona
el libro sobre la mesa de piedra
hielo / JB
los anteojos/ las chicharras
leo a G. Cross:

El nudo que nos ata no se ve

no
se
ve
el nudo
que
nos ata
sube un olor a menta desde los charcos
yuyo/ tierra lavada después del aguacero
dentro de mí
el destino del agua
caigo en esta muerte horizontal
dentro de vos
la intermitencia
chispa de aire
mínimos actos de la espera
mujer rota /en tiras
dibujada sobre fondo negro
algo de mí
se derrumba
para siempre

más allá
el peón
ensarta los pastos
con la horquilla

todo lo que existe/existe ahora

La que quedaba por descarte

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Quizá morir sea esto
de sentir el corazón en carne viva
Esta inquietante sensación
de que todos
han comenzado a olvidarnos
Esta absurda manía
de recorrer
andenes desiertos
iglesias vacías
gritando tu nombre
sin obtener más respuesta
que el eco del silencio
Quizá esos últimos minutos
ese aliento exiguo
que apaga la existencia
se parezcan
a este sobrevivir
de náufrago
buscando una señal
de que la huida es espera
Hago un inventario de vidas
una, dos, tres, mil,
todas sin ti
y pienso con alivio
que ésta ha sido la última
la que quedaba por descarte

Mi Estrella Dorada

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Hoy es un día grande,

un día importante,

un día de mi vida.

 

Es un día en que la luz solar

hace temblar la sombra de mi mano,

como tiembla mi alma cuando susurra en mi oído

la tristeza que causo a quien tanto amo.

 

Cuando todo marcha bien. . .

La negrura de mi alma brota en todo su esplendor

y aparece su gemir por todas pates

encontrando acomodo para un daño poder hacer.

 

Será porque le amo. . .

que cuando le hiero el dolor se encuentra en mi corazón,

con sentimiento de tristeza en mi ser,

un dolor que me castiga brota en mi mente,

porque he dañado el corazón

que tenerlo en un trono quisiera,

un trono de cristal sellado con diamantes finos

para que nadie tocarlo pueda

y que todos admiracen la belleza, el amor y la felicidad que le embarga.

 

Oh. . . mujer dulce y encantadora

de lindos ojos soñadores

con sonrisa que engala tu belleza angelical,

si captaras que en el infinito

de las estrella tu sonrisa es la mas bella,

comprenderías entonces, que en mis noches de luna llena

a tí admirándote estoy,

y  cuando las estrellas se esconden

tu sonrisa es mi sol nocturno,

la que alumbra mi camino,

la que ilumina mi ser,

es la inspiración divina de mi diario vivir.

 

Es por es que mi alma llora,

algo empaña mi vista y no te puedo ver,

quiero verte con los ojos del alma,

para tu sonrisa siempre poder tener.

 

Dios te puso en mi camino. . .

para querer, para respetarte y para amarte toda la vida.

 

Muchas cosas aprendí en la calle,

mas nadie me enseñó a amar,

 hay un sentimiento profundo,

un sentimiento de amor,

puedo amarte de mil maneras,

pero enséñame tú,

para amarte como tú deseas,

entonces, te amaré y te sentirás amada,

tu serás felíz,

y tu Felicidad será la del alma mía.

SIN DÍA

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No sé qué hay en este día

que me consume

y con su nombre rompe los huesos.

Un vago temor al imposible

alimento del perdido torturador

en la frontera del ocaso.

Las manos atadas al espíritu

en metamorfosis de fuego.

Blanca muerte

                           nace en este día.

Sabor acre del cuerpo

subiendo en la angustiosa inercia

al escrutar el paraíso.

Afilado espejismo

                            profundo

                                               desconocido

Atrapa las cavernosas ligaduras…gime.

Sueña muerte…

                         ¡En este vivo día!

Voyeur

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                      a Monika

Vestida para el espejo

el abrazo invisible de una nueva ceremonia

te anida en el día.

Partes hacia el aire: es la piel de todos menos la tuya,

magnetizada a esa hora

por mi pensamiento.

Arthur Rimbaud su Voz

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Soy el tripulante dormido sobre un mapa de lienzo lleno de tierras inencontrables.Mis brújulas huyeron hacia una playa oceánica y leo estrellas grabadas en el centro de ese espacio baldío que amenaza la esperanza.

Soy, un ángel averiado en la zona del viento. Soy, el emisario de una suerte desconocida, y a todo presagio vierto un resplandor que resbala por la escala del tiempo.

Nada podrá desalojar la noche en mis entrañas, por eso mis ojos prescinden del hallazgo conmovedor de una nueva mañana.

¿Que hago de mi en medio del vacío de los otros? ¿Gestos plausibles de una lesiva escritura?, ¿Palabras cuyos tenues ardides dejan atónitos fantasmas circulando en la sangre? Pero hay una flecha convertida en mensaje que hiere la desmesura en la que silba y siempre resulta ser mi pecho.

Yo, hecho de la vigilia de un relámpago inmutable; yo, disuadiendo demonios que me arrastran a un amor imposible; yo, atrapado en la calumnia porque abarqué el espacio ilimitado al que todos temen entregarse; yo, ataviado de llamas, transponiendo el umbral fosilizado del precepto y la certeza; yo, abandonado a pasiones inextinguibles, a pasiones indudables, a pasiones que destruyen la fragilidad de los pronósticos, aquellas falsas especulaciones de una mórbida consciencia que sepultaba en el olvido la alegría de estar vivo, de estar muerto, de estar por un segundo en lo más alto de una gran ola atlántica y luego deshacerme en un sueño de arena llamado poema.

Dos coma cinco

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Al varsi dal epogi mrasamba

E Pogua

 

“Hay que crear aparatos que nos enseñen el valor del silencio”  - Otoniel Guevara

 

El corazón es como un lirio
que se escapa por entre las filas
de transeúntes alocados
incapaces de ordenar el asombro.

Cuantas veces se tenga la palabra
ermitaña especie nocturna
más veces hablará este pecho
sobre el secreto de los sueños.

El corazón no es como un lirio
es más bien un tropezón del alma
cansada del oleaje vacío
de esas suertes que parecen mares.

Ver alejarse la prisa
deletreando este par de ojos cansados
resulta como viajar en vuelo a casa
solo con unos pies… sin alas.

El corazón es más sencillo
que cinco veces nuestras tazas de café
porque no se confunde
se esparce en latidos cada verano.

Dicen que es fácil sembrarse
al lado de árboles sin hojas
de igual forma es natural
pedirle follaje al barro.

El corazón es el corazón
en las manos, en la tierra o fraccionado
es esa vida diminuta
que se inquieta y se renueva en el silencio.

 

Saudades

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Hay un lugar
un acantilado
cerca de donde vivo
No sé donde está

Hay un lugar
un pueblo
de factura colonial
No sé donde está

Hay un lugar
unas gradas
donde fuimos amigos
No sé donde está

Hay un lugar
un ser humano
sentado de espaldas a mí
No sé donde está

Hay un lugar
aquí mismo
pero ahora ya es otro
No sé donde está

Poema corto

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  • En el ducto de la ventilación
    vive una golondrina

Moscas

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Me distraigo mirando esas moscas
volar oscuras al encuentro
de su propia antítesis

De su pequeñez asoma
una mirada infinitesimal,
caleidoscópica

Ejemplar modo de vivir el de las moscas:
persiguiendo un instante.

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